A Patou de Ballon

En el exterior, con mis pinceles, arrastro mi carrito para colorear trocitos de vida, hay gente y pinto lo que también pueden ver, la silueta de los tejados, las fachadas y todo lo que hay alrededor, incluso a los paseantes. Mis testigos son expertos, son del barrio, mi tarea es hacerles partícipes. Si hay una fiesta y colores que absorban al público mientras yo me apresuro a pintarlo todo, es aún mejor. Pinto alguien a toda prisa, le pregunto su nombre para escribirlo junto a su retrato, me lo da orgulloso o molesto y hay un poco de amistad que pasa furtivamente.