¡He resbalado! No pasa nada. ¡En algún momento he perdido el equilibrio! He mirado a mi alrededor y no había nada. Pensaba encontrar una silla para descansar, pero no había nada. Has llegado tú y he podido respirar de nuevo, pero todavía me faltaba algo. ¿Puedo conseguir lo que quiero? ¿Encontrarme contigo, inmóvil, como antes? ¿Cuál es la caída verdadera? ¿Quién es quién? ¿Cuál es mi papel?

Tú que me ves y me observas, que eres espectador de mis movimientos y yo que hago, que empiezo a ser, que me desequilibro por fuera en el mismo espacio donde tú te desequilibras por dentro.